jueves, 21 de abril de 2011

La caída del Grupo Nule (Más de 500.000 millones de pesos se pueden llegar a perder en ese 'Titanic' financiero.)

El 15 de diciembre del año pasado, a los hermanos Manuel y Miguel Nule y a su primo Guido el mundo se les vino encima. A la medianoche de ese martes, los tres empresarios costeños, integrantes del llamado Grupo Nule, perdieron la última tabla de salvación que los podría sostener a flote en medio del tsunami que los arrastraba: se quedaron por fuera de la adjudicación de la renombrada Ruta del Sol (iban con la compañía China Railway Shisiju), el mayor proyecto vial del país, que exigirá inversiones superiores a los 2.600 millones de dólares en los próximos seis años.

Para este joven grupo que desde hacía varios meses navegaba hacia el abismo por problemas de liquidez, cesación de pagos, elevado endeudamiento y malos manejos, quedarse con algún tramo de esta obra era cuestión de vida o muerte. Parece increíble que un grupo con problemas de liquidez y con todas las puertas cerradas para conseguir recursos quisiera medírsele a tamaña obra, pero lo intentaron. La explicación es que el anticipo monetario para cualquiera de los tres tramos de la Ruta del Sol que habían licitado se podría convertir en el oxígeno que los Nule necesitaban para sobrevivir. Solo en el Tramo III de la obra el anticipo para el año 2011 ascendía a 236.595 millones de pesos.

Esto tal vez explica los rostros de los Nule esa noche fatídica, cuando el comité evaluador de los proponentes para la Ruta del Sol leyó su fallo en el que los descartó, entre otras razones, por no cumplir con los requisitos de patrimonio, flujo de caja ni capacidad financiera.

Guido, el menor del grupo (36 años), un administrador de empresas de la Universidad Javeriana y quien ha puesto el pecho ante los medios en esta difícil coyuntura, palideció, según testigos. Manuel y Miguel, ingenieros civiles de la Universidad de los Andes (de 38 y 41 años, respectivamente), pasaron de la indignación al desconcierto. Los tres abandonaron el auditorio Modesto Garcés del Ministerio de Transporte, con una derrota a cuestas que significaba el puntillazo final del grupo económico que hasta hace pocos años estuvo en la cúspide empresarial y que, incluso, algunos medios de comunicación llegaron a calificar como los 'nuevos cacaos' del país.

A decir verdad, esta apreciación no parecía ser del todo exagerada. Tras 15 años de trayectoria, los dueños del denominado Grupo Nule conformaron un emporio como para dejar con la boca abierta a cualquiera: más de 35 empresas en los sectores de energía, agua y construcción; llegaron a participar en más de 86 consorcios para las diferentes licitaciones públicas; sus inversiones traspasaron las fronteras, además de varios países de América Latina desarrollaron proyectos en España, y en busca de recursos llegaron a China y Dubái. En su mejor momento facturaron más de 200 millones de dólares al año, y emplearon, directa e indirectamente a través de sus empresas, a unas 15.000 personas. Se convirtieron en las estrellas nacientes de la contratación pública del país.

Su prestigio dio un triple salto mortal en 2004, cuando ganaron la concesión de la doble calzada Bogotá-Girardot, donde entraron a las grandes ligas de la infraestructura vial. En toda su trayectoria, los Nule han construido más de 2.000 obras de infraestructura. Parecía que nada les quedaba chico. Soñaron con meterse en el Canal de Panamá e incursionar en proyectos en África y Europa del Este. Aunque sin éxito, también aspiraron a la construcción del nuevo aeropuerto de Bogotá. Querían incluso incursionar en otras ramas: hasta consideraron la posibilidad de participar en el tercer canal de televisión y fueron accionistas de la revista Cambio, antes de que perteneciera a la Casa Editorial El Tiempo.

Con los negocios marchando viento en popa, los jóvenes Nule gastaban a igual ritmo. Tenían su propio jet en el que viajaban con sus amigos por Colombia y fuera del país. Hacían gala de gran generosidad con sus invitados costeando de su bolsillo todos los gastos sin escatimar peso alguno.

Pero, como dice el adagio popular, lo que sube como palma cae como coco. Así de rápido como ascendió el Grupo Nule comenzó su vertiginoso descenso. En los dos últimos años todo ha ido de mal en peor. Algunos ejemplos dan cuenta de ese declive: incumplieron en el pago de una deuda pendiente por 13.500 millones de pesos con la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE). Este controvertido crédito para el proyecto Bogotá-Fusagasugá provocó la apertura de un proceso de responsabilidad fiscal por parte de la Contraloría y la petición a la Fiscalía de inspeccionar el caso, pues no tiene antecedentes que la DNE preste para obras públicas.

A este hecho siguieron los escándalos por retraso en la construcción de la Troncal de TransMilenio en la calle 26, donde eran responsables del 70 por ciento de la obra. Ante este escándalo, el IDU ordenó que devolvieran 69.000 millones de pesos, pagados como adelanto por estas obras, y se les ordenó ceder el contrato. La Secretaría de Hacienda del Distrito les embargó algunas de sus cuentas por deudas de impuestos. El contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrrusi, los acusó de captación masiva de dinero y describió su esquema financiero como una pirámide. Por su parte, el contralor general, Julio César Turbay, afirmó que ese grupo era un castillo de naipes.

Con los problemas hasta el cuello, los Nule intentaron en mayo de este año una salida. Le solicitaron a la Superintendencia de Sociedades la admisión a un proceso de reorganización empresarial contemplado en la ley, algo así como lo que en el pasado se llamó concordato, para parar el desangre en que estaban con embargos y demandas de docenas de acreedores histéricos.

Sin embargo, la petición no solo fue negada, sino que la Superintendencia les cayó con todo el peso de la ley, pues encontró que las dos principales sociedades, MNV S.A. y Gas Kpital, tenían serias fallas. Para empezar, se detectó que actuaban como un grupo empresarial sin declararse como tal y, como si fuera poco, estaban en cesación de pagos desde hacía varios meses. Estas fueron razones suficientes para que la Superintendencia resolviera el lunes pasado ordenar la liquidación de esas dos firmas, las mismas que le dieron vida a este otrora próspero conglomerado. Al final de la semana pasada, el superintendente Luis Guillermo Vélez ordenó liquidar otras dos firmas: Bitácora y Ponce de León. Con esto, el Grupo Nule llegó a su fin.

¿Cómo llegaron a esta situación? Guido, el hombre que siempre ha dado la cara, ha dicho en varias ocasiones en entrevistas que en su primera década de actividades incursionaron en muchos negocios, crecieron a buen ritmo, fueron exitosos, pero que los cogió la reciente crisis mundial cuando estaban en pleno auge. Por eso, dice que cuando tuvieron que responder por varias obligaciones, se encontraron con que los bancos demoraron los desembolsos o sencillamente cerraron la llave del crédito.

Esto, que puede ser cierto, pues les pasó a muchas industrias, no explica en su totalidad el colapso de este Grupo. Algunos analistas que han visto de cerca la operación de este conglomerado dicen que hay mucho más de ineficiencia en el manejo que hacían en su operación, unida a un gasto excesivo y a un desorden administrativo enorme. En privado, algunos competidores que perdieron licitaciones frente a ellos se atreven a decir que como los sobornos fueron parte integral de la fórmula del triunfo, implicaban un sobrecosto adicional que agravaba los problemas de liquidez. Qué tanto hay de cierto, es difícil saberlo, y tal vez la historia lo cuente con más detalles.

¿Y la plata, qué?

Como todo gran escándalo corporativo, todos quieren saber cuánta plata se perdió. Pues bien, lo primero que hay que decir en este caso es que la lista de damnificados es amplia: trabajadores, proveedores, bancos, mesas de dinero, fondos de inversión, la Dian, y hasta los ciudadanos de a pie de Bogotá resultaron afectados con los retrasos en las obras de la calle 26 que tenía este Grupo.

Se sabe que entre los mayores acreedores hay fondos de capital privado del extranjero. Entre abril y agosto de 2007, los inversionistas Arco Capital Corporation y Quantek Asset Management prestaron a MNV y Gas Kpital y al Consorcio Bogotá-Fusa 35 millones de dólares destinados a la construcción de la doble calzada Bogotá-Fusagasugá. Algo así como 70.000 millones de pesos.

Llaman la atención, dentro de las deudas pendientes del Grupo, las obligaciones con el fisco. En sus pesquisas, la Supersociedades encontró que el Grupo tenía deudas de impuestos por 28.000 millones de pesos, de los cuales 12.000 corresponden a retención en la fuente. Esto es gravísimo y podría tener implicaciones penales, señaló un tributarista, puesto que indica que el Grupo se quedaba con dineros que le pertenecían al fisco. Hoy todos se preguntan cómo hacía para contratar con el Estado si era deudor moroso del mismo.

En plata contante y sonante, según cálculos de analistas, las pérdidas totales se pueden mover en un rango entre los 500.00 y los 800.000 millones de pesos. La verdad es que no es fácil saber con precisión cuánto se perderá en esta liquidación. El Grupo Nule dice que tienen una proporción de 60 por ciento en activos y 40 por ciento en pasivos. Sin embargo, desde marzo del presente año no había una contabilidad regular en las diferentes sociedades.

La Superintendencia, en las pesquisas que realizó a las sociedades del Grupo que entraron en liquidación -MNV, Gas Kpital, Bitácora y Ponce de León-, encontró inconsistencias, faltas de registros y un caos contable.

A manera de ejemplo, en la resolución de liquidación de Gas Kpital se indica que los estados financieros a diciembre 31 de 2009 registran en la cuenta de caja 167 millones de pesos, y bancos, 46.519 millones de pesos. Sin embargo, el revisor fiscal manifiesta que, luego de examinar todo, el saldo de bancos es de solo 3.000 pesos y la caja se encuentra en ceros. Según el funcionario, algo similar sucede en gran parte de la contabilidad.

La jugada maestra

Al mejor estilo de los grandes escándalos corporativos, los capítulos más jugosos son los últimos. La última perla de esta quiebra es para no creer. Los Nule ya no son los dueños del Grupo porque el pasado 19 de junio vendieron sus acciones en las sociedades MNV S.A. y Gas Kpital a dos fondos de capital privado extranjeros con los cuales tenían deudas enormes: Invertotal y Hansa Holding Ltda., esta última subsidiaria de Arco Capital Corporation.

En un comunicado, estos dos fondos informaron que tomaron el control administrativo de la organización Nule para buscar soluciones a la crítica situación que atravesaba. Esto fue ratificado el pasado viernes por los Nule en un comunicado público, el primero desde que la Superintendencia de Sociedades ordenó la liquidación de sus principales empresas.

En él manifiestan que, desde el pasado mes de junio, sus acciones fueron vendidas a Solutions and Infrastructure Technologies (SIT) Colombia-Hansa Holding, constituida por los citados fondos internacionales.

Los Nule señalaron que la operación se llevó a cabo ante las múltiples dificultades por las que atraviesan algunas de las sociedades que conformaban al Grupo y con el único propósito de facilitar un acuerdo con los acreedores de las mismas y así procurar el pago de los pasivos a su cargo.

Para muchos esto despierta enormes dudas, pues consideran que SIT es una empresa de papel que solo tiene un millón de pesos de capital.

Como quien dice, Miguel, Manuel y Guido Nule se quisieron salir del problema traspasando la propiedad a un grupo de acreedores. O por lo menos lo intentaron, porque aún está por saberse si esta operación es válida a la luz de la normatividad colombiana. El superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, ya afirmó que esta venta deja la impresión de que un grupo de acreedores quiere cobrarse por la derecha, sin respetar al resto de los damnificados. "Un acreedor, como eran los fondos, no se puede tomar la empresa para pagarse primero y saltarse al resto que estaba en fila", señala Vélez.

La verdad es que los fondos de inversión Quantek Asset Management y Arco Capital Management, liderados ahora por Invertotal y Hansa Holding, tenían 35 millones de dólares invertidos en las compañías de los Nule y, por lo tanto, estaban en la cola de los acreedores y debían someterse a la prelación de pagos que estipula la ley.

Ahora bien, hay controversia entre juristas en el sentido de si la operación que realizaron en junio los Nule con estos fondos en la que vendieron sus acciones debe reversarse o no. Algunos creen que desde mayo, cuando los Nule acudieron a solicitar la reorganización empresarial por parte de la Supersociedades, no podían llevar a cabo transacciones sin el conocimiento de esa entidad. Otros, sin embargo, señalan que como se trata del traspaso de acciones podían hacerlo.

Para el Superintendente, lo más claro de todo es que en cualquier caso los Nule tendrán que responder hasta con su patrimonio por todo lo que dejaron pendiente hasta el 19 de junio, fecha en la cual ellos mismos señalan que hicieron la transacción con los fondos.

¿Qué pasará con las obras en las que el Grupo Nule estaba involucrado? El ministro de Transporte, Germán Cardona, aclaró que en lo que respecta a la doble calzada Bogotá-Girardot, uno de los proyectos más importantes, no habrá traumatismo, puesto que el Grupo solo tiene el 7,5 por ciento y el resto de consorcios se han comprometido a continuar y sacar adelante la obra.

Con la liquidación de las empresas Bitácora y Ponce de León sí se afectará la concesión del corredor Paletará, entre los departamentos de Huila y Cauca. Esta concesión actualmente está en ejecución. También quedarán perjudicadas ocho interventorías, dos de Invías y seis del Inco. Aunque en el caso de la Troncal de TransMilenio en la calle 26 ya se había cedido el contrato al consorcio Conalvías, queda la duda de si esta operación debe reversarse, porque es mucho más reciente.

Lo cierto de todo es que esta historia del Grupo Nule desnuda grandes fallas del Estado en la contratación pública, y especialmente en el sector de las concesiones viales. Quedan abiertos muchos interrogantes sobre cómo un grupo con todos los líos encima, financieros y de liquidez, pudo seguir contratando con el Estado y ganarse, una tras otra, las adjudicaciones. "Aquí solo pudo haber malos manejos y favoritismo del Estado en el tema de las concesiones viales", dijo un observador de este caso. Por otro lado, esto también revela la inoperancia del Estado para cortar a tiempo situaciones que pueden agravarse como bola de nieve. El Grupo Nule era una telaraña de más de 80 consorcios entrelazados, sin mayor respaldo real, que deberían haberles despertado sospechas a los adjudicadores de esas concesiones y a las autoridades de vigilancia. Ahora, lo importante es que este caso no termine en una historia más de quiebra empresarial, en la que mientras unos cuentan cuánto perdieron, otros no cuentan con cuánto se quedaron.

martes, 19 de abril de 2011

Los tipos que estafaron a America


INTRODUCCIÓN

ENRON Corporation, en cuestión de quince años, pasó de ser una pequeña empresa de gas en Texas, a ser el sétimo grupo empresarial de mayor valor en Estados Unidos, según la Revista Fortune a mediados de 2001.

Entender cómo una empresa de esta magnitud llegó a desarrollar un emporio tan grande, es una tarea difícil, pero más difícil aún es comprender cómo fue posible ocultar deudas por sumas mayores a los seiscientos millones de dólares.

Los resultados de la violación de la confianza, pilar que sostiene el sistema financiero moderno, son evidentes y nefastos: cientos de miles de trabajadores desempleados y defraudados, sin posibilidad de recuperar sus fondos de previsión social, miles de inversionistas, que confiaron en los estados financieros auditados por la firma de Arthur Andersen, vieron esfumarse sus ahorros al pasar sus acciones de un precio récord de US$84.85 a escasos cinco centavos a inicios de 2002.

Es evidente que un caso como éste amerita una seria reflexión jurídica respecto a los bienes que se tutelan a través de los mecanismos regulatorios del sistema financiero, que ya no pueden ser considerados exclusivos de una nación, por sus repercusiones internacionales en mercados interconectados.

Cómo impedir que se defraude la confianza pública, cómo garantizar que los patrones a partir de los cuales se acredita la salud financiera de una empresa sean razonables y cómo hacer que los mecanismos regulatorios no colapsen frente a la corrupción política producto del financiamiento electoral y otros mecanismos de prebendas, son los grandes retos para los mercados de captación del ahorro público.

Estas reflexiones serán ampliadas a continuación, a partir de un análisis de la situación de ENRON y de las perspectivas de reestructuración del sistema de regulación estadounidense.

SURGIMIENTO

En Julio de 1985, Houston Natural Gas se fusiona con InterNorth, una compañía de gas natural de Omaha, Nebraska, para formar la moderna ENRON. Es una firma interestatal e intraestatal con un gasoducto de gas natural de 37.000 millas.

En 1989, ENRON comienza a comercializar gas natural como commodity, es decir, como mercancía, producto de la desregulación de la que fue objeto este mercado durante la administración Bush. Se convierte rápidamente en el comercializador mayor de gas natural en Estados Unidos y en el Reino Unido. La clave del explosivo crecimiento de esta empresa fue precisamente la desregulación que permitió vender el gas como si fuera un commodity, tal como granos, carnes o aceite.

En Noviembre de 1999 se da el lanzamiento de "ENRON Online" un sistema de transacciones globales en Internet que permitía a los clientes de ENRON ver en tiempo real los precios del mercado y realizar transacciones en línea, en forma instantánea. En dos años, esa plataforma de comercio electrónico llegó a realizar 6000 transacciones diarias por un valor de 2.500 millones de dólares.

En solo 15 años, ENRON creció pasando de ser una pequeña firma de gas en Texas a ser la séptima compañía más grande de Estados Unidos, con 21.000 empleados en más de 40 países, habiendo superado los 100 billones de dólares de facturación en el ejercicio del año 2000. Su compleja estructura corporativa es una enmarañada madeja de más de 3.000 sociedades unidas a través de holdings, lo que hace prácticamente imposible auditarla mediante métodos convencionales y hace en cambio muy posible ocultar y "dibujar" resultados.

ENRON creció rápidamente sobre la base de tres actividades de comercialización: energía, mayoreo y servicios globales.

Se estableció en el Reino Unido a los primeros signos de la liberalización de la comercialización de la energía, llegando a ser la primera compañía que comenzó a construir su propia planta luego que se privatizó la industria eléctrica.

El 14 de Agosto del 2001, la revista Fortune galardonó a la firma como la más creativa en el período 1996 – 2001, augurándole un crecimiento continuo para toda la década, citándose entre sus innovaciones, la apertura de los mercados de potencia y gas de Alemania, la creación de un mega almacén global virtual de gas y ser pionera del más grande mercado mundial de comercialización de energía en línea.

En el año 2000 ganó el premio del Financial Times a la "Compañía de Energía del Año" y a la "mejor y exitosa decisión de inversión".

La preeminencia de ENRON se originó no solamente por su papel en el mercado energético mundial sino también porque la administración de Bush consultaba a su presidente ejecutivo, Kenneth Lay, como asesor en energía. Su prestigio influyó para que tuviera millones de inversores captando fondos de pensiones a lo largo y ancho de Estados Unidos.

CARACTERÍSTICAS

ENRON es una empresa muy inusual. Por un lado es una compañía de servicios diversificada, poseyendo plantas de energía, compañías de agua, distribuidoras de gas y de otras unidades empresarias involucradas en la relativamente directa distribución de servicios a consumidores y a empresas. Por otra parte, se hizo notoria aplicando el estilo de Wall Street a estos mercados tradicionalmente dormidos.

La genialidad de ENRON fue considerar que todos esos servicios e incluso oscuros y complejos productos tales como anchos de banda de Telecom eran en realidad "commodities", que podían ser comprados, vendidos y almacenados tal como se hace con las acciones y los bonos.

ENRON se convirtió pues en un gigantesco "hacedor de mercados" dentro de Estados Unidos, siendo el principal comercializador de productos de energía. Creciendo en esos asuntos financieros en forma mucho más rápida que en sus operaciones tradicionales.

El tamaño de sus operaciones financieras convirtió de hecho a ENRON en una de las compañías de energía más grandes del mundo, con ventas que en el ejercicio pasado superaron los 100 billones de dólares, entrando en competencia con nombres tales como Shell y Exon.

Entró también a competir en los mercados recientemente liberados de Europa, convirtiéndose en una fuerza financiera masiva, especialmente en el Reino Unido, donde posee también una planta energética en Teesside y en Wessex Water.

Junto a esta agresiva política expansiva, ENRON fomentaba la participación de sus trabajadores en sus actividades. Alrededor del 60 por ciento de sus empleados recibía una bonificación anual en opciones, que equivalía al 5 por ciento de su sueldo básico. Los ejecutivos y gerentes recibían montos mayores. A fines del 2000, todos los administradores y empleados de ENRON tenían opciones que podían ejercerse en cerca de 47 millones de acciones. Bajo un plan típico, el titular recibe la opción de comprar un número determinado de acciones a precio de mercado el día en que se emite dicha opción. Ese precio fijo se denomina "strike price". Pero la opción generalmente no puede ejercerse durante unos años. Si el precio de la acción se eleva durante ese tiempo, la opción puede producir un buen beneficio. En los 47 millones de opciones de ENRON, el "strike price" promedio fue de 30 dólares y a fines del 2000 el precio del mercado fue 83 dólares. El beneficio potencial fue casi de 2.500 millones de dólares.

INFLUENCIA POLÍTICA

Entre 1990 y el 2002, ENRON y sus directivos donaron seis millones de dólares al mundo político, de acuerdo con la investigación realizada por el Centro de Políticas Responsables, una organización no gubernamental independiente.

Las cuentas del CPR son minuciosas; de ese total —informan— 623.000 dólares fueron a las arcas políticas del propio Bush, a lo largo de su trayectoria política. Más de 435 miembros de la Cámara baja del Congreso norteamericano, 188 de sus actuales miembros recibieron contribuciones de ENRON.

Lo mismo sucede con 71 senadores, sobre un total de 100, incluyendo entre éstos a 19 de los 23 miembros del Comité de Energía del Senado, una de las instancias de regulación legislativa del área de actividad de ENRON.

Las participaciones individuales de los altos ejecutivos de ENRON no se quedan atrás, siendo, por mucho, las más significativas las del presidente de la Junta Directiva y CEO de la empresa, Kenneth Lay. Entre los sospechosos están también los banqueros, los auditores —supuestamente independientes— y los miembros de la burocracia estatal.

ENRON fue la principal fuente de financiación de la carrera política del actual presidente George W. Bush. El presidente de ENRON, Kenneth Lay, es amigo personal de Bush desde la época en que éste era gobernador de Tejas; y las propuestas de ENRON constituyeron la base del plan energético elaborado hace un año por el vicepresidente Dick Cheney, bajo la supervisión directa de Bush.

CARÁCTER MULTINACIONAL

De acuerdo a su informe anual de 1996, ENRON opera plantas de energía en Inglaterra, Alemania, China, Guatemala, Turquía, Paquistán, Italia, Indonesia, la República Dominicana y las Filipinas, al igual que gasoductos en Colombia y el sur de Argentina, y es socio en la construcción del gasoducto Bolivia-Brasil. La compañía hizo inversiones en Rusia, ha firmado acuerdos preliminares para proyectos de energía y/o gasoductos en Polonia y Mozambique, y está explorando oportunidades de inversión en Yemen, Omán, Vietnam y Tailandia. Su reciente adquisición de enormes depósitos de gas en Qatar han motivado la compañía a buscar posibles mercados para éste en Israel, Jordania y la India. La ENRON vende propano en Puerto Rico (mediante San Juan Gas) y en el resto de la cuenca del Caribe, y además recientemente ganó una subasta para explotar yacimientos de gas natural bajo las aguas entre Trinidad y Venezuela.

ENRON tiene inversiones importantes en la región, participa en la administración del gasoducto Bolivia-Brasil, una de las obras energéticas más importantes de Sudamérica, y es dueña o administra una serie de gasoductos, poliductos y oleoductos en Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil y Colombia.

También es la principal accionista o dueña de varias empresas de distribución energética o plantas termoeléctricas en México, Brasil, Venezuela, Bolivia y otros países de la región.

Toda esta infraestructura y red de subsidiarias ha quedado huérfana con la caída de la casa matriz.

De hecho, muchas de las empresas en las que ENRON era accionista se apresuraron a aclarar que la caída de este coloso no iba a afectar sus inversiones.

Tal es el caso de Transredes, la empresa boliviana de transporte de energía, en la que ENRON poseía una participación del 25%.

EL COLAPSO

HECHOS QUE CONLLEVARON AL COLAPSO

A fin de detallar en forma concisa la cronología de hechos que llevó a la caída de esta empresa, se presenta a continuación el presente cuadro.

Fecha

Hecho

Diciembre 2000

Kenneth Lay renuncia como presidente ejecutivo pero mantiene la presidencia del directorio a favor de Jeffrey Skilling.

28 Diciembre 2000

Las acciones alcanzan la cotización record de $84.87 – convirtiendo a ENRON en la séptima empresa más valiosa de Estados Unidos.

14 Agosto 2001

Jeffrey Skilling renuncia después de seis meses; Lay retoma las responsabilidades ejecutivas máximas de la compañía.

15 Agosto 2001

El empleado de ENRON, Sherron Watkins envía una carta a Kenneth Lay previniéndole de irregularidades contables que podrían poner en peligro a la compañía.

20 Agosto 2001

Lay convierte en acciones opciones por valor de $519,000.

21 Agosto 2001

Lay convierte en acciones más opciones por valor de $1.48m.

Octubre 2001

La firma Arthur Andersen comienza a destruir documentos relacionados a las auditorias realizadas a ENRON. La destrucción continua hasta Noviembre cuando la firma recibe una cédula para comparecer ante la Comisión de Seguridades y de Comercio.

15 Octubre 2001

Lay llama al Secretario de Comercio Don Evans, pero los funcionarios de la secretaría dicen que el llamado era referente a un problema que ENRON tenía con un proyecto energético en La India.

16 Octubre 2001

ENRON reporta pérdidas por $638 millones de dólares entre Julio y Septiembre y anuncia una reducción de 1200 millones de dólares en su stock accionario. La reducción correspondía a asociaciones arregladas por el Vicepresidente Financiero Andrew Fastow.

22 Octubre 2001

La Comisión de Seguridades y Comercio abre una consulta sobre un posible conflicto de intereses en relación a las asociaciones realizadas por Fastow.

23 Octubre 2001

En una conferencia, Lay trata de dar confianza a los inversores y defiende el trabajo de Fastow.

24 Octubre 2001

ENRON echa a Fastow.

28 Octubre 2001

Kenneth Lay llama al Secretario del Tesoro Paul O'Neill para informarle de los problemas financieros que enfrenta la compañía. Una Segunda conversación de similar tenor se realiza el 8 de Noviembre. O'Neil dice que declinó ayudar a la firma, en la medida que no pudo detectar posibles repercusiones desfavorables en los mercados financieros debido a los problemas de ENRON.

29 Octubre 2001

Lay llama nuevamente al Secretario de Comercio Don Evans, para pedirle haga algo conducente a influenciar al Servicio para Inversores Moody para que no lo degrade demasiado en el ranking de créditos. Evans no interviene, diciendo que no sería apropiado influenciar la decisión de una agencia privada de inteligencia crediticia.

31 Octubre 2001

La requisitoria de la Comisión de Seguridad y Comercio se transforma en una investigación formal.

8 Noviembre 2001

ENRON revisa sus balances de los pasados cinco años. En lugar de los masivos beneficios previamente proclamados, la firma dice perder actualmente 586 millones de dólares.

9 Noviembre 2001

La firma competidora Dynegy, informa que estaría dispuesta a hacerse cargo del mucho mayor ENRON por 8000 millones de dólares en acciones.

19 Noviembre 2001

ENRON dice que las pérdidas de su tercer cuatrimestre son superiores a lo que se había informado y previene que necesitará financiar una deuda de 690 millones hacia fines de ese mes.

20 Noviembre 2001

El precio de las acciones de ENRON llega a su punto más bajo en 10 años mientras los inversores se preocupan acerca de si la empresa podrá superar sus problemas financieros.

21 Noviembre 2001

ENRON asegura una extensión de su deuda de 690 millones.

26 Noviembre 2001

Las acciones de ENRON están por el piso a $4.01.

28 Noviembre 2001

Dynegy retira su oferta cuando el rating crediticio de ENRON es degradado al nivel de bonos de descarte. Las acciones de ENRON descienden bajo $1 – el stock de acciones experimenta el más pesado descenso en un día en la historia para empresas listadas en el NYSE y en Nasdaq.

2 Diciembre 2001

ENRON pide la protección de bancarrota prevista en el Capítulo 11 y reclama legalmente a Dynergy por incumplimiento de contrato.

ENRON prohíbe a sus empleados vender las acciones asignadas y ligas a sus planes de retiro.

9 Enero 2002

El Departamento de Justicia de Estados Unidos comienza la investigación criminal de ENRON.

10 Enero 2002

La Casa Blanca confirma que Kenneth Lay hacía lobby para apoyar a su empresa poco antes de que colapsara. Arthur Asndersen reconoce que sus empleados destruyeron algunos documentos de ENRON.

El Procurador General John Ashcroft, quién recibió de la empresa fonos para su campaña como Senador, se excluye de la investigación, al igual que el equipo de unos 100 investigadores federales de Hosuton, donde ENRON tiene su cuartel general.

12 Enero 2002

El Departamento de Justicia nombra a Joshua Hochberg, titular de la división de fraudes, como fiscal actuante para dirigir la investigación criminal dentro de ENRON.

15 Enero 2002

Arthur Andersen echa al ejecutivo David Duncan que estuvo a cargo de auditar a ENRON y coloca en su lugar a otros tres empleados.

16 Enero

Las acciones de ENRON son dadas de baja en la Bolsa de Nueva York.

23 Enero

Renuncia Kenneth Lay.

24 Enero

Comienza la audiencia del caso ENRON en el Congreso de Estados Unidos

25 Enero

Clifford Baxter, el anterior Vice Presidente del directorio de ENRON y Jefe Estratégico se suicida. Dejó abruptamente la firma en Mayo del 2001, después de haber chocado con Jeff Skilling por las practicas contables de la firma.

Fuente: www.aunmas.com

ENRON era hasta hace unos meses la mayor compañía energética del mundo. Sus acciones se cotizaban, un año atrás, a 85 dólares. Todo era falso: la compañía estaba en realidad al borde de la ruina, y logró ocultarlo manipulando la información facilitada a sus auditores de Arthur Andersen, con la posible complicidad de éstos.

La firma auditora admitió que había destruido numerosos documentos de ENRON, lo que la Comisión del Mercado de Valores de Nueva York calificó de 'gravísimo'. Sólo en noviembre comenzó a saberse que la corporación energética sufría gravísimos problemas.

Los acontecimientos que ocurrieron por esa época atraen especialmente la atención de las autoridades judiciales y de la opinión pública. Los 21.000 empleados y 4.500 jubilados de la empresa, cuyos ahorros estaban depositados en acciones de ENRON, asistieron impotentes al desplome de la cotización (una acción vale ahora unos pocos centavos), sin poder vender porque la legislación sobre fondos de pensiones se lo impedía. A este efecto ver el cuadro de la izquierda.

No tardó en saberse que los principales ejecutivos de ENRON sí habían liquidado sus inversiones en la empresa, justo antes de que reventara la crisis, y se habían embolsado en total más de mil millones de dólares.

ANÁLISIS DEL COLAPSO

En oportunidad de presentar los resultados del tercer cuatrimestre en Octubre del pasado año, apareció un misterioso y enorme "agujero negro" que hizo tambalear sus acciones. La Comisión de Valores lanzó entonces una investigación dentro de la firma y de sus resultados.

De forma aún preliminar, y según los propios comunicados de ENRON, el "agujero negro" contable es producto de la mala aplicación de las técnicas contables, pues se excluyeron de los balances consolidados de la empresa a tres sociedades que debieron estar incluidas, en las cuales se reflejan enormes pasivos que afectan la cuentas globales de ENRON, evidenciando la verdadera y crítica situación de la empresa.

Según el comunicado oficial de la empresa, del 8 de noviembre de 2002, las redefiniciones de sus balances consolidados son las siguientes:

La decisión de ENRON de que Chewco, empresa filial, debe ser consolidada desde noviembre de 1997, se basa en la información de que esta empresa filial no cumple con los criterios contables para ser considerada una SPE. Como resultado de este incumplimiento, otra sociedad denominada JEDI, en la cual Chewco tenía una participación limitada, también tenía que ser consolidada en los estados financieros de ENRON. En razón de estas consolidaciones, los reportes de pasivos de ENRON se vieron afectados, al alza, con los pasivos de ambas sociedades.

La decisión de ENRON de que la subsidiaria LJM1 debe ser consolidada en 1999 y 2000 se basa en la consideración de que esta subsidiaria no califica como no consolidable, en virtud de inadecuada capitalización, por lo que las inversiones que ENRON hizo a través de esta subsidiaria en Rhythms NetConnections, deben consolidarse en los balances de dichos años.

Estas redefiniciones en los estados financieros, variaron de forma radical las ganancias de los inversionistas y revelando enormes pérdidas, por más de 600 millones no incorporadas inicialmente.

ENRON admitió haber inflado sus beneficios, lo cual precipitó aún más las acciones. Un potencial comprador se alejó de las negociaciones, no dejando otra opción que el pedido de quiebra el día 2 de Diciembre.

ACCIONES PENALES

Es probable que altos ejecutivos de esa firma estén involucrados en casos de fraude. Para afinar sus balances, ENRON usó complejas herramientas financieras orientadas a ocultar las deudas.

A ésta acción se suma que muchos altos ejecutivos de la firma acumularon masivos beneficios, se habla de 1000 millones de dólares en manos de 29 personas, vendiendo sus acciones antes del colapso. Por el contrario, sus 20.000 empleados perdieron billones de dólares de sus planes de pensión, luego de haber sido bloqueadas por la compañía impidiendo venderlas cuando sus valores caían abruptamente.

Los entes que están actualmente investigando lo ocurrido son:

La Comisión de Valores y Comercio, supuestamente el perro guardián de las finanzas y que fue el primero en probar que la empresa estaba haciendo cosas incorrectas.

Varias Comisiones (Audiencias) del Congreso de Estados Unidos, que van a penetrar al fondo de la cuestión para encarar las necesarias reformas legales a fin de regular y controlar a estos gigantes empresarios.

El Departamento de Justicia Estados Unidos, que investigará los hechos criminales tales como fraude y la comercialización interna.

El FBI, para proteger a los empleados que tienen evidencias.

La Comisión de Valores fue la primera en iniciar la investigación sobre el comportamiento financiero. El 12 de enero, el Departamento de Justicia de EE.UU. designó al jefe de la sección fraudes, Joshua Hochberg para actuar como procurador en la investigación por causas penales contra la compañía.

La designación de Hochberg se produjo luego de que el procurador general, John Aschcroft se excusara por haber recibido contribuciones a su campaña política por parte de ejecutivos de ENRON.

Una docena de comisiones especiales del Congreso de EE.UU. realizan sendas investigaciones, algunas de ellas desde comienzos del año pasado.

En un hecho inédito, la Contraloría del Congreso (GAO) presentó ante la Justicia una demanda contra la Casa Blanca para obligar a la administración George W. Bush a suministrar información sobre contactos entre el gobierno y ejecutivos de la firma.

El FBI también intervino en la inspección de las oficinas centrales de la compañía, luego de que una ex ejecutiva denunciara la destrucción de documentos comprometedores.

IMPACTO.

LOCAL

Las pérdidas son inmensas: queda una deuda estimada en 150 billones de dólares. Esto es su efecto monetario directo. Sus efectos secundarios y coletazos recién comienzan. Por ejemplo, la Banca Morgan ha admitido una exposición de 900 millones y el Citigroup 800 millones. Algunos bancos, tales como el Amalgamated Bank establecido en Nueva York está iniciando acciones legales contra los ejecutivos de ENRON por valor de 15 billones de dólares.

En lo individual, muchos empleados han perdido sus trabajos y visto evaporar los ahorros de sus retiros acumulados durante toda una vida de trabajo. Los accionistas han visto evaporarse sus acciones que pasaron de US$85 hace un año a cero.

El fracaso de ENRON genera preguntas incómodas referentes a los mercados libres de crecimiento rápido. Por lo pronto, hace aparecer como peligrosa la desregulación de los mercados o al menos poco atractiva. Los expertos en políticas de comercialización que aconsejaban aplicar las técnicas de Wall Street a los mercados energéticos, confiando en que ello aportaría una mayor eficiencia y precios más bajos, habrían quedado desautorizados.

Este fracaso es una llamada de atención a los gobiernos, para que sean más cuidadosos a la hora de permitir a las empresas privadas jugar papeles cruciales en el suministro y distribución de la energía.

El mensaje a los inversores es ser más cautelosos en invertir en negocios que no entienden.

En pocos meses, Kenneth L. Lay, ha pasado de ser el héroe de Wall Street a ser el enemigo público número uno. Ha sido el hombre que ha convertido una compañía no espectacular de gasoductos en una potencia financiera, ganado un lugar en el Salón de la Fama de los negocios de Texas. Irónicamente, ha dado cursos y conferencias sobre el futuro rol de las relaciones entre el gobierno y las empresas.

Efectos evidentes de lo que se ha denominado "Enronitis" son la quiebra, en lo que va de este año de dos negocios de grandes proporciones: Global Crossing y K – Mart.

En el 2001, 257 empresas inscritas en la bolsa se acogieron al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras Estadounidense; 176 más que en 2001.

El escándalo ENRON ha salpicado a la Casa Blanca, por sus estrechos lazos con funcionarios clave. Al respecto, ENRON ha suministrado millones de dólares para financiar la campaña del presidente Bush, quien es amigo personal de Kenneth Lay. El actual Vicepresidente, Dick Cheney, también vinculado al mundo del petróleo y de la energía, se niega a proporcionar información al Congreso relacionada con el caso y el Procurador General, John Ashcroft debe excusarse de actuar por su vinculación con la firma y sus directivos, Es evidente que es necesario realizar cambios en la forma en que se financian los partidos políticos, pues contribuyentes tan "poderosos" ejercen una influencia directa sobre los gobiernos, para favorecer sus propios intereses, en perjuicio del interés público.

Sin embargo, la discusión al respecto es interminable, puesto que las empresas ven estas actividades como "inversiones", necesarias para obtener una posición ventajosa en determinados mercados, utilizando los mecanismo estatales para favorecerse. Por otro lado, los partidos políticos se ven necesitados de esos recursos, para poder financiar las costosas campañas multimedios que llevan a cabo cada periodo electoral.

Los esfuerzos deben ir encaminados a no desconocer esta realidad, sino a combatirla garantizando la pureza en la función pública, tratando de eliminar la corrupción corporativa, fenómeno que las empresas norteamericanas han usado de forma prolífica en el resto del mundo, con todos los gobiernos de turno, y con el beneplácito y a veces el contubernio de Washington a través de su servicio exterior, pero que ahora, una vez perfeccionada la técnica en el exterior, ataca sin decoro a la propia burocracia norteamericana, reflejando que la nación más poderosa del mundo no es inmune a los problemas que ha ayudado a generar en el resto del mundo.

INTERNACIONAL

Con su presencia en cerca de 40 países y una serie de empresas asociadas, el colapso de ENRON, repercutió negativamente en los mercados energéticos en general y en varias compañías que le habían otorgado créditos o tenían contratos con ENRON.

La presentación judicial llevó a un organismo oficial a iniciar una investigación sobre el estado de cuentas de la compañía, que admitió a comienzos de año que sus ganancias fueron menores a las declaradas entre 1997 y 2001.

Las dudas sobre las prácticas contables de la empresa que supuestamente tendieron a cubrir la grave situación económica de la compañía se incrementaron ante denuncias de una ex ejecutiva sobre la presunta destrucción sistemática de documentos.

El escándalo salpicó a Andersen, una de las firmas más importantes de auditoría contable.

En otro campo, los cuestionamientos sobre las operaciones de ENRON en la región no se han hecho esperar. Al calor de un año electoral, en Bolivia se ha empezado a cuestionar seriamente la participación de ENRON en el gasoducto Bolivia-Brasil.

De hecho, se ha denunciado -entre otras cosas- que la empresa obtuvo una importante participación accionaria en este proyecto sin haber hecho grandes contribuciones o esfuerzos, sólo se presentó como el socio estratégico del Estado boliviano.

En Argentina, el senador Rodolfo Terragno denunció en la prensa que sufrió presión de ENRON para un proyecto en ese país, cuando era ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en 1988.

Terragno afirma en un artículo de prensa que incluso recibió una llamada del hijo del entonces vicepresidente George Bush y que hoy es presidente de Estados Unidos.

Este tipo de denuncias, aún no han sido comprobadas pero, en el caso de Bolivia, han llevado a una investigación por parte del Congreso y posiblemente de la Contraloría.