COMO QUEBRÓ PARMALAT
Muchos se preguntan por qué el escándalo de Parmalat es tan importante. Sencillamente revela una alarmante pérdida de transparencia en una de las empresas más grandes y globales de Europa, que tiene 36 mil empleados en 30 países y hace US$ 3,3 billones en negocios nada más en Estados Unidos (a lo cual se suman todas las acciones y bonos comerciados). La SEC (Securities & Exchange Commission) ha demandado a Parmalat por fraude. Adicionalmente el auditor del 90 al 99 era la rama italiana de Grant Thornton International, una de las principales firmas de contabilidad de Estados Unidos. Para el 99, Parmalat fue forzada a cambiar de auditor bajo la ley italiana por lo que la firma fue reemplazada por la organización Deloitte Touche Tohmatsu. Grant Thornton ha lanzado un comunicado proclamándose la víctima del suceso.
Ahora están bajo investigación el fundador y ex presidente ejecutivo Calisto Tanzi; su hijo y hermano, el gerente financiero Fausto Tonna; y otras 16 personas, incluyendo los abogados. Tanzi, cuya familia controla el 51% de Parmalat, fue arrestado por sospecha de fraude y otros cargos, mientras él argumenta que sólo se trata de activos inexistentes. Los fiscales alegan que Tanzi ordenó la destrucción de los documentos de la empresa. Nadie sabe dónde los fondos perdidos se usaron para tapar los déficits comerciales, pagar a los acreedores, o enriquecer ilegalmente la dirección. Tanzi admitió que le sabía que las cuentas habían sido falsificadas para esconder pérdidas de hasta US$ 10 billones, principalmente subsidiarias latinoamericanas. Tanzi también confesó haber usado dinero para cubrir las pérdidas de otras empresas de la familia.
En cuanto al fututo de Parmalat, la nueva gerencia continuará las operaciones hasta que se determine la condición real de sus balances y operaciones de reestructuración. El nuevo CEO, Enrico Bondi, tiene 180 días para presentar un plan financiero e industrial a las autoridades. Si la empresa no puede reestructurarse, será liquidada.